jueves, 19 de noviembre de 2015

Lecturas de don Juan: 'Historia natural de la felicidad'

Historia natural de la felicidad
Antología esencial 1981-2014
Juan Carlos Mestre
Fondo de Cultura Económica de España
Madrid, 2014


Parece que las cosas son ya de otra manera, pero durante demasiados años la poesía española ha tenido una sola cara y unos pocos dueños que todo lo abarcaban sin dejar sitio para lo que no fuera el retrato ramplón de lo trivial mediante un lenguaje oficinesco y algunas gotas de humor autoindulgente perfectamente previsibles. Se trata, claro, de la poesía de la experiencia, cuyo principal representante, ahora lo sabemos bien, es Joaquín Sabina.
Esta cofradía poética, de pretensiones monopolísticas, ha empujado a los arrabales de la marginación a un buen grupo de poetas que no estaban dispuestos a comulgar con ruedas de molino. Algunos de ellos se acercan peligrosamente a los sesenta años sin el reconocimiento que merecen.
Por ejemplo Juan Carlos Mestre, que nació en 1957 en Villafranca del Bierzo. Es poeta y artista plástico, ha ganado bastantes premios, ha vivido en América —la cercanía a ciertos poetas chilenos es bastante evidente— y, sin embargo, no es tan conocido como debería.
La antología que lee don Juan puede contribuir a acercarlo a un público más amplio. Quien lo lea ahora se encontrará con una voz original, surrealista, expresionista, crítica con lo que hay, reveladora de lo que es, llena de símbolos y agarrada a cierta estirpe de poetas muy firmes que, empezando en los presocráticos, llega a Gonzalo Rojas, a Pérez Estrada o a Gamoneda. ¿La felicidad? Por supuesto no está donde nos quieren hacer creer los anuncios de la televisión.
Mestre tiene una página web que merece visita.
El libro cuesta dieciocho euros.
He aquí dos muestras:
Parménides
La verdad es una diosa que enseña el camino a los errantes. Si debe ser necesaria la luz, antes ha de no ser la noche. El olvido es la presencia aparente de lo que no existe. La diosa habita el círculo de la benevolencia, es piadosa. Lo femenino es la rueda de un carro, lo masculino la otra. Yo soy dos semejanzas paralelas de amor, dos infinitos. No sé si las yeguas piensan o padecen, dudo entonces. ¿Es más justo el que nace o el que no pudo ser? Cuando me muera regresaré al todo de la nada. Estoy contento.

ESPANTAPÁJAROS
Como
un
espantapájaros
en medio de los sembrados de la muerte
deletrea
el amante loco
la presencia
de
alguien
que
no
vino