jueves, 22 de octubre de 2015

Lecturas de don Juan: 'Para llegar al otro lado'

Para llegar al otro lado
Vladímir Lórchenkov
Nevsky Prospects
Madrid, 2015



Don Juan lo ha dicho aquí alguna vez: internet es una bendición gracias a la cual nos enteramos de cosas que en otros tiempos hubieran permanecido virginalmente ignotas. Tiene, no obstante, esta superabundancia de información una contrapartida obvia: de continuo te restriega en las narices la enciclopédica ignorancia que, unos más y otros menos, todo el mundo padece. Don Juan, que es bien consciente de cuánto desconoce, no le toma en cuenta el recordatorio, y le agradece siempre lo mucho que le enseña. Por ejemplo, hace un mes sabía muy poco de la editorial Nevsky ―algo que había visto en Jot Down sepa Dios cuándo, y nada del escritor Vladímir Lórchenkov ni de esta novela, que ha leído con sumo gusto una de las primeras tardes plomizas del otoño. A internet le debe una vez más haber incrementado un poco el caudal de los saberes.
Nevsky es una modesta y concienzuda editorial asentada en Malasaña, cuyos dueños son una española y un británico, con catálogo muy interesante sobre todo de escritores rusos― y buena distribución, que se define "como un proyecto multilingüístico de traducción, edición e intercambio cultural entre España, Rusia y Reino Unido". Ojalá duren.
Lórchenkov es un escritor moldavo de lengua rusa nacido en 1979, que ha navegado en las procelosas aguas de la implosión soviética y vivido una existencia a la altura de los desbarajustes que produjo.
En Para llegar al otro lado urde una fábula que representa estupendamente la desesperanza de sus paisanos ante el derrumbe de las antiguas seguridades, la decepción de las promesas liberadoras, el hastío por el desgobierno cleptocrático, el pesimismo respecto al futuro de la patria, el ingenio para ir tirando... Y lo hace con sentido del humor, con ironía suave, con episodios descabellados y con simpatía y ternura por los que están abajo. Es decir, por los que, absolutamente ihabilitados para mejorar el mundo a su alrededor, sueñan ―¡pobres ilusos!― con un paraíso al alcance de la mano. Aquí el paraíso es Italia; no la de verdad, claro, sino una Italia idílica en la que no habrá padecimientos ni tribulaciones.
Literariamente no es gran cosa ―¿quizá la traducción?―, pero se pasa un buen rato leyendo este sensatísimo disparate. Y, ahora en papel, uno se entera de cosas que ignoraba y que están ocurriendo a la vuelta de la esquina. Al paso, entiende mejor el fenómeno de las migraciones y de los refugiados, antiguo y universal. Dieciocho euros cuesta la lección.